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SITIOS TURÍSTICOS

El Mirador Natural Yanaico se encuentra localizado en la cima del cerro del mismo nombre, al Noreste del Pueblo San Juan y en ella se encuentra una cruz de madera de 11 metros aproximadamente. Desde este mirador se puede apreciar el paisaje natural, conformado por la parte Norte de la Cordillera Blanca de los que destacan los Nevados Huandoy y Huascarán; también, se observa los pueblos pintorescos de Tocash, Catucancha, San Juan, Huamancayan, Allmay, Huayllo, Carhuac, Marca, además por el lado Sureste tiene una hermosa vista a la Ciudad de Yungay, por el Noreste a la Ciudad de Caraz, por el Este y Sureste se aprecia parte del Valle del Río Santa y al margen izquierdo el eterno verdor que presenta la inmensa llanura repleta de variados cultivos, como manzanas, naranjas y flores muy propios por el clima que favorece este tipo de cultivo y que forma parte de la tradición de la Ciudad de Caraz. La vista panorámica se asemeja a una alfombra, cuyo matiz lo forman las parcelas con su variada producción.

MIRADOR NATURAL YANAICO (SAN JUAN)

Durante el ascenso a este mirador se puede observar algunos restos arqueológicos que son poco observables a simple vista del visitante por estar en medio de arbustos; también se aprecia una gran diversidad de flora, propias del lugar, como son; el queshque, tara, toco, ancush, chamana, carhuacasha, molle, entre otros y aves como el zorzal, gorrión americano o pichisanka, el canastero cordillerano, el jilguero cordillerano, el gavilán, entre otros. En la parte baja al Norte del Mirador se ubica una piedra denominada Warmi Rumi que proviene de los vocablos quechua Warmi = mujer y Rumi = piedra, que en español significa mujer de piedra; esto denominación se debe a que dicha piedra tiene la forma de una mujer. Circundante a esta se observa abundante vegetación, del cual resalta la planta denominado unó.

Los Rodales de Puyas de Raimondi se encuentran ubicadas entre los 3 900 m.s.n.m. y 4 150 m.s.n.m., en el paso de Winchus o Shingua Punta entre los distritos de Pueblo Libre y Pamparomás, en la Cordillera Negra. El lugar fue bautizado por los lugareños como Puyas de Raimondi de Winchus debido a la gran abundancia de colibríes, cuyo nombre en quechua es Winchus, que proliferan por ahí para consumir el néctar de sus flores.

La Puya, cuyo nombre científico es Pourretia Gigantea, de la familia de las Bromeliaceae, fue descubierta por el botánico italiano Antonio Raimondi en el año 1826. El Lugar cuenta con varios ejemplares de puyas, consideradas con penachos verdes, afiladas, espinosas hojas y raíces fibrosas, es la planta del planeta que más tarda en florecer cuyo ciclo de vida concluye irreparablemente con la inflorescencia. Esta inflorescencia permanece entre los meses de octubre y diciembre, durante el tiempo en el que es polinizada por los picaflores (winchus), cuando florecen, tienden a hacerlo en grupos y esto ocurre cada 3 ó 4 años, produciendo racimos de hasta 8 mil hermosas y blancas flores de tamaño mediano, produciendo hasta 10 millones de semillas por plantas. Puede vivir hasta los 100 años alcanzando una altura promedio de 10 a 12 m y de 50 a 60cm de diámetro.

PUYAS RAIMONDI (WINCHUS)

Entre los campesinos del lugar existe la creencia de que la Puya es una planta carnívora, la explicación está en que el ganado, al acercarse a la planta en busca de pasto se enreda en sus púas y les es imposible escapar, por ello los pastores queman su base, para evitar que los rebaños de ovejas se enganchen en las duras espinas de sus hoja. La Puya está amenazada por los lugareños que la utilizan como combustible, comida para sus animales y material de construcción. El clima del lugar es templado durante el día y fría en la noche. Las lluvias se presentan entre los meses de noviembre a marzo, la vegetación en el bosque es variada, encontrándose plantas como, ichus y cactus; en la fauna silvestre, zorros andinos, perdices, palomas, colibríes, tarugos, gatos monteses, entre otros; complementando su atractivo como mirador natural, se puede apreciar más de 120 km de la Cordillera Blanca, en el lugar denominado “La Garganta”.

El Sitio Arqueológico Huantar, se encuentra asentado sobre un morro del mismo nombre, tiene un área aproximada de 15 hectáreas; el acceso a este recurso es a través de una trocha carrozable desde el pueblo San Juan hasta Huantar. Este sitio arqueológico se encuentra en mal estado de conservación debido a la abundante vegetación en medio de las construcciones, por las acciones climáticas, el paso del tiempo y la intervención de la mano del hombre actual. El sitio arqueológico, en la parte baja, el lado Suroeste; está conformado por un muro de contención construido con piedras angulosas, dicho muro tiene 12m de largo x 01m de alto que da inicio a una plataforma, dentro de la cuales se asientan varios recintos aglutinados, al parecer forman parte de los restos de las estructuras habitacionales, no lográndose saber el número que lo conforma por el mal estado de conservación en que se encuentra; a medida que se va ascendiendo se observan dos muros de piedra de 10m de largo con una altura mínima de 0.9m y máxima 01.5m; además, se observa varias construcciones semicirculares hundidas de 01m a 01.5m de diámetro, los cuales tienen rasgos culturales del periodo de los desarrollos regionales (200 a.C. – 600 d. C.). En el lado Noreste, la parte más alta; se ubica la última plataforma, donde se ha construido una antena de televisión con una caseta de control. Alrededor de este se encuentra un conjunto de restos de muros aglomerados, por el mal estado en que se encuentra no se logra definir el número exacto.

RESTOS ARQUEOLÓGICOS DE HUÁNTAR (SAN JUAN)

La arquitectura está hecha con piedras medianas que tienen formas cuadrangulares y rectangulares, se encuentran superpuestas una sobre otra y unidas con mortero de barro. El sitio arqueológico probablemente funcionó como asentamiento con una función habitacional asociada a actividades sociales y religiosas.